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Red Latinoamericana de Diseño Sustentable

“Charlas sobre diseño sustentable para una latinoamerica posible”

Como resultado de las charlas, discusiones e intercambios realizados en el contexto de la Conferencia Intenacional “Información, Comunicación y Diseño”, “Exploraciones sobre la complejidad en el mundo contemporáneo”, desarrolladas en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa, en Ciudad de México, entre el 7 y el 10 de Noviembre del 2006, surge desde el seno de la Red Alebrije la necesidad de concretar esta publicación colectiva, cuyo objetivo principal es el de colaborar, desde diferentes ópticas, en el debate sobre el diseño sustentable en latinoamérica.

A continuación se desarrollan las ponencias de seis diseñadores que comparten una visión comprometida con la sustentabilidad y el diseño latinoamericano.

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“Identidad regional, respeto ambiental y sustentabilidad: fundamentos para la Glocalización”
-Aportes a la identidad de región desde el estudio de las culturas precolombinas, como respuesta al proceso globalizador-

Eduardo Gabriel Pepe
Diseñador en Comunicación Visual
Facultad de Artes y Diseño, Universidad Nacional de Cuyo
Mendoza. Argentina

Introducción
El tema que trataré, es el de la identidad regional y la identidad cultural en base al trabajo que he realizado por más de quince años, y que se basa en el estudio de lo producido por las culturas indígenas, para realizar aplicaciones sustentables actuales (ya sea en la industria o en la artesanía).
La idea es contribuir a la construcción de la identidad regional, a partir de un diseño aborigen, un diseño que sea actual y representativo del lugar, conformado por elementos recuperados de nuestros antepasados.
Entiendo al diseño como disciplina proyectual que desarrolla soluciones -en forma de objetos o servicios- a la problemática de la relación del hombre con su medio ambiente y su hábitat cultural (modos de vivir, de trabajar, de descansar, etc).
Lo que planteo no es la “copia” de representaciones indígenas, pues eso llevaría a una industrialización de lo tipico, sería crear “objetos de aeropuerto” o productos “recuerdo de...”. La propuesta es el estudio de la gráfica indígena como principio de reelaboración. Reelaboraciones realizadas por medio de diferentes maneras, ya sea en base a sintesis formal o al trabajo con tablas morfologicas, pero siempre luego de un exaustivo análisis.
El diseño acuña con su impronta la cotidianeidad y el imaginario colectivo dejando profunda huella en la conformación de identidades. Seguramente que, pretender que el diseño imponga formas de acción social, sería sobredimensionar su potencialidad. No obstante, desde el compromiso social del diseñador, es posible encarar la problemática de la sociedad de consumo y del proceso de globalización, de manera seria y coherente.
Las modificaciones sobre el entorno están dirigidas a permitir que se establezcan vínculos y relaciones, tanto entre los miembros de una comunidad, como entre ellos y el medio ambiente con el que interactúan. Toda intervención del diseño, produce transformaciones sobre el entorno. Los objetos y las comunicaciones visuales influyen constantemente en la cultura del hombre, afectando nuestra forma de relacionarnos y nuestras actitudes y comportamientos.

El medio ambiente como contexto
El conjunto de circunstancias físicas, culturales, económicas y sociales que rodea a las personas y que actúa como condicionador de todos los signos individuales que se inscriben en el contexto, es lo que se denomina “medio ambiente”. El diseño como disciplina proyectual se encuentra íntimamente condicionado por el contexto. Es por eso que resulta sumamente necesario indagar en las temáticas de la educación, la cultura y el medio ambiente, como elementos generadores de identidad de región.
Si bien en todo programa de intervención es preciso atender seriamente el tema económico, en términos de lograr un uso racional de los medios tecnológicos y un correcto aprovechamiento de los materiales, es asimismo necesario plantear expresamente la cuestión del respeto ambiental. Respeto que apunta a lograr intervenciones no agresivas y no violentas con la cultura y el medio ambiente, estableciendo de hecho un compromiso con el entorno patrimonial.
Debe entenderse que nuestro vínculo con el entorno se realiza a través de la Integración e interrelación con las diferentes dimensiones o representaciones del medio ambiente. El medio ambiente puede ser entendido como naturaleza a preservar, como recurso a administrar, como sistema a comprender o como problema a resolver. Puede ser entendido también como contexto, es decir como un conjunto entrelazado de elementos dados en el espacio y el tiempo. El medio ambiente puede ser abordado asimismo como paisaje, como sustento de vida y como territorio que permite establecer un sentido de pertenencia, aportando al desarrollo de una identidad cultural.
La calidad del medio ambiente se encuentra directamente relacionada a todo lo producido por las diferentes variantes del diseño y las tecnologías aplicadas. Es decir que está íntimamente relacionado con nuestra calidad de vida. Por consiguiente, el tratamiento del tema demanda y exige un enfoque interdisciplinario, que enriquezca el análisis y la comprensión de las situaciones complejas del medio ambiente, aportando una visión sistémica y global. Es necesario entender el contexto, advertir sus principios, e interpretar sus parámetros y sus reglas.
Por consiguiente, es responsabilidad del diseñador, como comunicador, realizar un trabajo de construcción coherente de la identidad regional, aportando sobre todo desde la trazabilidad (nacimiento/vida/muerte) de los productos de diseño. Y en esa construcción coherente es necesaria una tarea educativa de preservación y cuidado del medio ambiente (en el sentido más amplio del termino) y de gestión cultural, respecto de los elementos identitarios que se manejen.

La identidad regional en el contexto de globalización
En todo proyecto de diseño, sea gráfico u objetual, debe conocerse el pasado y la relación de los factores que han ido conformando el escenario actual (nada nace en forma espontánea). Luego es necesario visualizar el presente, ya como resultado concreto del proyecto, por medio del análisis de los actores actuales, y por último prever los posibles escenarios futuros, estableciendo y planteando comportamientos en el tiempo.
Sin dudas que resulta bastante incierto predecir el efecto futuro de un producto de diseño o de una comunicación visual, por eso es preciso y fundamental realizar en la etapa proyectual una investigación profunda y un desarrollo que involucre procesos retrospectivos relativos a las oportunidades, necesidades, condicionantes y a la relación de los factores que han ido conformando el escenario actual. Una investigación que involucre procesos introspectivos, relativos a la pieza de diseño propiamente dicha por medio del análisis de los actores actuales. Y que involucre procesos prospectivos, relacionados con el futuro de la pieza previendo los posibles escenarios futuros, estableciendo y visualizando comportamientos en el tiempo. No podemos asumir una actitud descomprometida, sino que es necesario plantear ya desde el principio del proceso de diseño, por ejemplo, su re-uso, su reciclado o su forma de descarte.
Es importante que, desde nuestros mínimos ámbitos de poder, procedamos de manera coherente en pos de implementar un diseño sustentable, innovativo, comprometido con el medio, cuidando y preservando el ambiente y respetuoso del entorno cultural. Es preciso forjar una educación cultural, que interprete a su vez la identidad latinoamericana, planteando al reconocimiento de origen como elemento generador de valor.
En este momento es determinante considerar al Diseño como configurador de identidades, locales, regionales y nacionales. Puesto que resulta cada vez más evidente la coexistencia de lo local y la búsqueda de su ámbito en la proximidad, con lo global y su escenario sin barreras apuntalado principalmente, por la tecnología y el poder económico.
Hoy las tecnologías de comunicación y de información ostentan un papel sumamente importante en el proceso de globalización o mundialización, pero no podemos dejar de señalar, también, la capacidad que poseen como vehículo para las culturas locales. Por lo tanto comenzamos a desplazarnos en un marco regido por la necesidad humana de lo local y la condición inevitable de lo global.
Debemos tomar a la globalización no como un demonio, sino como un instrumento y utilizarla como oportunidad para integrarnos a los grandes flujos económicos y científicos del planeta, teniendo muy en cuenta nuestro contexto, trabajando en forma interdisciplinaria, sin relegar de ninguna manera el compromiso con el medio ambiente y con nuestra memoria histórica y social.
La identidad regional hace alusión a elementos culturales, geográficos, sociales y ambientales que posibilitan que una región se diferencie de otra. La identidad es memoria colectiva y debe ser labor compartida por toda una sociedad, atendiendo y reflexionando sobre su historia, teniendo en cuenta que el presente no debe repetir el pasado, sino que debe contenerlo. La identidad es siempre actual, es presente que viene de la historia y a la historia regresa continuamente.
El hablar de identidad de región nos lleva imperiosamente a hablar de civilización y de cultura, y al hacerlo, debemos desechar de plano el concepto de identidades inamovibles, constantes y permanentes. Por lo tanto, entramos enteramente en conflicto con la idea común de globalización como tendencia homogeneizadora. Las culturas se edifican a partir de hibridaciones forjadas con el transcurrir del tiempo, por consiguiente son siempre construcciones inacabadas y permanentemente abiertas al cambio.
En toda civilización siempre localizaremos valores y elementos identitarios comunes que la definirán como unidad, aunque confluyan en ella diferentes pensamientos, presente diversidad cultural y existan diferentes intereses.
Desde el punto de vista de la dimensión humanista, cultura es toda creación del hombre, tomando a la cultura como proceso sistemático de obtención de la práctica humana, incorporando la experiencia en forma crítica y creadora, y no como una simple suma de datos e informes. Es decir que la cultura esta íntimamente ligada al contexto y al medio ambiente donde esta se desarrolla.
Todas las expresiones en que se traduce la vida tradicional de una comunidad pueden ser englobadas con el término “Cultura”. Los modos de vida, las costumbres, los conocimientos y el desarrollo artístico, científico, industrial, de un grupo social establecido, en una determinada época.
La cultura por lo tanto no puede ser representada simplemente como un conjunto de productos. “Lo que el hombre es, está entretejido con el lugar de donde es y con lo que el cree que es ése lugar” (Clifford Geetz, en “La interpretación de las culturas”, Gedisa, Barcelona 1990). Podemos decir entonces, que cultura es el contexto donde los productos como objetos, ideas y costumbres, se sitúan. Es allí donde el ser humano se ubica, se entiende a sí mismo y comprende las creaciones que conforman su contexto, creando infinitas tramas de significaciones.

La glocalización como eje integrador
He planteado siempre la riqueza y el potencial del cruzamiento y de la hibridación cultural, no obstante, si el intercambio se desarrolla en forma desigual y asincrónica, es muy probable que como resultado, una cultura se imponga de facto sobre la otra. Generalmente, son los nuevos medios de comunicación, sumados al comercio internacional, los que provocan esas grandes desigualdades.
Es en el siglo XX donde hemos asistido a un gran avance en la tecnología, sobre todo de las comunicaciones, de la mano de la televisión y más tarde de Internet. La tecnología se ha impuesto como elemento de expansión de Occidente, a tal punto, que la “aldea global” o “globalización”, para muchos, es una realidad cultural.
El termino “globalización” apunta a representar el proceso de cambio que se ha estado viviendo en el último tiempo, teniendo como base la noción de “sociedad de la información”. Para Colombres, “Lo que llamamos globalización no es más que una nueva fase del cosmopolitismo occidental, iniciado en el siglo XIV y acelerado en los últimos tiempos por los cambios revolucionarios acaecidos en las tecnologías de la comunicación”.
El proceso de globalización ha ido borrando las fronteras de los países y diluyendo las funciones tradicionales de los estados. En esta nueva fase del capitalismo las corporaciones transnacionales han ido ganando poder en relación a los estados que, frente a la internacionalización de los procesos de producción, solo han atinado a permanecer expectantes.
La globalización pretende a nivel mundial, una homogeneización en los modos de vida, intentando desligarlo de su contexto y de su medio ambiente. Esto genera los llamados “no lugares”, creando un esquema de valores y comportamientos que permiten desarrollar las condiciones de dominación ideológico-cultural.
No hay dudas que asistimos hoy a un cambio de época que involucra principalmente el espacio de las comunicaciones, pero que abarca, asimismo, el ámbito económico, el educativo y por supuesto el ámbito cultural. Los cambios y avances en las tecnologías de comunicación son los que han ido determinando siempre el rumbo de la historia de la humanidad. Los tiempos actuales no se apartan de esa regla. Y en esta coyuntura debemos estar todos comprometidos. Por eso es necesario estar atentos para poder ofrecer respuestas claras, serias y responsables, desde nuestros breves ámbitos de poder.
Como ya he expresado, la cultura posee un complicado sistema de símbolos de identidad que la sociedad crea, recrea y preserva, enriqueciéndola y reinventándola constantemente mediante actos y obras. Al estar inmersos en un proceso globalizador, es importante no transformarnos en un engranaje más del mismo. Pero tampoco caer en una identidad cultural refugio, que condene nuestra cultura solo al ámbito del museo, como una contemplación inmóvil de nosotros mismos.
Insertos en un contexto cultural que tiende a la uniformidad y la homogeneidad, producto del gran poder de los medios de comunicación e información, y del increíble avance de la tecnología, hace aparición en nosotros una fuerte tendencia defensiva, esgrimiendo el derecho a defender nuestro medio ambiente, el derecho a individualizarnos. Es aquí donde lo global y lo local se ponen en contacto. Nuestra tarea es que ese contacto no termine en choque, sino que sirva de fuente de poder y nos permita crecer, desde todo punto de vista. Es aquí donde el termino “glocal”, como unión de lo global y lo local, empieza a tener sentido.
Generalmente solo se ve en la globalización el proceso de centralización, y no se vislumbra que en esa misma mecánica puede producirse también un proceso de descentralización, por medio de la alteridad, los diálogos recíprocos y los entrelazamientos dentro de un marco de referencia global.
Ulrich Beck afirma que “...las generalizaciones a nivel mundial, así como la unificación de instituciones, símbolos y modos de conducta, y el nuevo énfasis, descubrimiento e incluso defensa de las culturas e identidades culturales no constituyen ninguna contradicción. Antes bien, se puede decir que estas culturas se representan, en primer lugar, como derechos universales y, en segundo lugar, se exponen a la vista y se representan como tales dentro de su contexto...”.
El concepto de glocalización, planteado por Robertson, fusiona la localización y la globalización, tratando de entender el proceso de transformación, articulando la dinámica del medio ambiente global con el local. En otras palabras, hace referencia a la noción de globalizar lo local y de localizar lo global.
Glocalización y alteridad están estrechamente unidas en este proceso de respuesta al esquema globalizador convencional. Solo si conseguimos colocarnos en el lugar del otro, y logramos comprenderlo culturalmente, podremos relacionarnos de igual a igual. La incapacidad de alteridad, es decir, no poseer la condición de poder ser otro, conlleva a situaciones de fuerte desprecio por las culturas no conocidas. Esto determina que una de las partes se sienta superior y con derechos para imponerse sobre la otra.
El discurso global-local exige, en este momento más que nunca, que tengamos que referirnos a las identidades, en forma plural. El poder relacionar en la práctica polos (global/local), aparentemente tan extremos, permite discutir los lineamientos globalizadores, que en teoría, no admiten más que una visión uniforme y homogénea. Ese es el concepto que refuerza el hecho de que lo global y lo local son sin dudas inseparables. Eso es glocalización. Y considero, que es eso, lo que precisamente posibilitará nuestro avance como cultura y como civilización, sin tener que transformarnos en furgón de cola de un proyecto civilizatorio ajeno.

El compromiso desde la disciplina
Realizar en forma responsable nuestra labor como “comunicadores” y como “creadores de imagen" supone un gran compromiso con la sociedad y el medio ambiente que nos contiene. Compromiso que implica sumarnos al proceso global de manera tal, que podamos aportar nuestro enfoque regional y local. Es decir colocar el concepto básico y fundamental de glocalización como eje integrador para la construcción de nuestras identidades latinoamericanas.
Si consideramos a la identidad como representación de una integridad social, producto de la cultura de cada sociedad en el espacio y el tiempo, comprenderemos que la discusión en torno a la identidad como región, no sólo debe involucrar en forma responsable a un amplio espectro de disciplinas, sino que deberá comprometer a la sociedad en general.
Desde el diseño es posible obrar modestamente en pos de la consolidación de nuestra identidad regional, trabajando sobre la sustancia gráfica y objetual local, sin desaprovechar las ventajas que otorgan el uso de la informática y las comunicaciones producto de la globalización.
Si bien es importante que el resto del mundo nos reconozca (siempre que hablamos de "nosotros" implica una presencia de "ellos") por un diseño nuestro y original, es imprescindible que en primera instancia el diseño respete y proteja nuestro medio ambiente, para luego lograr reconocernos a partir de una propuesta estética y comunicacional que realmente nos pertenezca.
Podemos definir a la identidad como algo idéntico y equivalente al emisor y a la identificación como el hecho de reconocer, por parte de un receptor, la identidad percibida. Es decir que en ese esquema de emisor-receptor debemos identificar al mensaje como vinculante del emisor y el receptor en forma bilateral.
El mensaje es una unidad de conocimiento materializada en un grupo de signos comunes a ambas partes de una comunicación, los cuales se presentan articulados para transmitir significados. Para el caso concreto del mensaje formador de la identidad regional, podemos definirlo como una unidad formal establecida por medio de rasgos exclusivos, como signos de identidad, articulados entre sí, para posibilitar la transferencia de significados.
Cuando el mensaje es percibido y decodificado por el receptor, conforma en la mente del mismo una imagen. Esa imagen es una representación mental de una entidad, y posee la habilidad de condicionar, por medio de sucesivas percepciones y asociaciones de ideas, determinadas actitudes y conductas.
La imagen mental, o "discurso imaginario", no corresponde a una identidad exclusivamente visual, sino que abarca todo el universo de elementos identificadores y se conforma por medio de diferentes mensajes registrados en forma separada y aleatoria y a través de sucesivas asociaciones.
La imagen de un país, de una región, de una institución o de una empresa, estará, por lo tanto, estructurada sobre la base de los identificadores, producto de su identidad. La imagen, como un todo, se encuentra desplegada en un sinnúmero de soportes de variadas características pero, todas las partes del conjunto ostentan una misma herencia, comparten valores y significaciones.
Hasta este punto hemos visto a la identidad regional como una serie casi caótica de elementos identificadores que forjan en los distintos receptores diferentes imágenes mentales. En la construcción de la "imagen" de región se ven involucrados un sinnúmero de actuaciones, entre las cuales se encuentra la intervención del diseño.
Cuando manifiesto intervención del diseño, hago referencia a operaciones sistemáticas sobre las imágenes de diferentes entes (organizaciones, instituciones, empresas, etc.) con un claro y responsable discurso imaginario regional. Es en esta instancia donde el diseño profesional y las disciplinas relacionadas con éste, sobre la base de una práctica cultural y ambientalmente responsable, pueden entrar como protagonistas en la erección de elementos identitarios. Y aquí sí los programas de imagen institucional y los programas de diseño de imagen corporativa constituirán una intervención consciente, sistemática y proyectual concreta.
Un auténtico desarrollo humano debe tener en cuenta el medio ambiente, la evolución económica y social y por sobre todo poseer una conciencia de identidad y de responsabilidad regional. Por lo tanto se deberán integrar todas las actividades culturales que permitan fortalecer el espectro de expresiones creativas que hacen a la construcción de nuestra identidad como región.
Las comunidades que aprecian y valoran su medio ambiente tanto como su patrimonio cultural, desarrollan un fuerte impulso que se despliega en todos los ámbitos sociales y económicos. Eso les permite darse a conocer, ya sea regional, nacional o internacionalmente con una identidad propia y original, generando de esta manera, valor en ciertos productos y servicios relacionados tanto al ámbito del turismo, como del comercio de exportación.
El hombre siempre ha construido su identidad sobre ejes simbólicos relacionados con su territorio y su historia, como partícipe de un proceso compartido, en un ámbito social y de desarrollo colectivo.
Si bien es verdad que, como construcción colectiva, la identidad regional se forja natural e inevitablemente mas allá de las intenciones individuales que la conforman, precisa nutrirse de los actos y obras de los individuos que configuran los mensajes identitarios. Dicho de otro modo, la producción individual es aporte a la identidad colectiva, por lo que hasta la menor intervención desde nuestro ámbito, modificará, aunque sea en forma muy modesta, el medio ambiente y por lo tanto, la identidad de la región.
Hay que tener presente que la imagen de región dependerá del mismo modo del receptor, quien procesará mentalmente una serie de mensajes inconexos y aleatorios. A una misma realidad objetiva pueden existir múltiples realidades subjetivas.
Nada asegura que la imagen de región sea coherente, con la verdadera identidad de la misma, pero nuestra tarea será siempre trabajar en el contexto de nuestro medio ambiente, sobre los elementos identificadores intentando que exista una concordancia cierta.
Relacionado con el tema de la identidad regional, en estos días está muy en boga en toda Latinoamérica la temática de la “marca país”, como si ésta fuera una especie de varita mágica que salvará del atraso a nuestros países del tercer mundo.
Generalmente, cuando se hace referencia a la imagen de país o “marca país” solo se hace alusión a la capacidad de acceder a los mercados mundiales con productos y servicios. La marca país en ese contexto tiene que demostrar un valor agregado y lograr un posicionamiento a nivel internacional. Indudablemente que si un país no cuenta con una “imagen” que actúe en forma positiva, la colocación de sus bienes en el comercio exterior resulta mucho más dificultosa que la de otros países que sí cuentan con una imagen positiva que los ampare. Pero no hay que engañar ni engañarse pensando que la solución pasa por poseer una “marca” gráfica. Pues nada justifica que un país necesite otro signo visual que lo identifique, si ya cuenta con una bandera y con un nombre.
Como hemos visto anteriormente la imagen es una representación mental generada en el receptor luego de percibir y decodificar ciertos elementos identificadores, por lo tanto siempre existe una “imagen de país”, sea esta provocada o no. En un planteo serio de creación de identidad propia, se debería tener en cuenta el “como nos vemos y como queremos vernos” en nuestro propio contexto y en propio nuestro medio ambiente. El riesgo que surge, entonces, en la creación de una “marca país”, es que solo se apunte a una imagen “turística”, es decir el “como nos ven y como queremos que nos vean”.
En la mayoría de los casos de búsqueda de marca país los fines no trascienden lo meramente comercial (turismo y exportación). No se trata entonces de la construcción de “una” imagen, sino la construcción de una imagen “útil” que solo mejora las condiciones de acceso a los mercados internacionales. De esa manera se trata a los países como producto y a los ciudadanos como simples consumidores. Indudablemente se está confundiendo la concepción de identidad nacional con el concepto de marca.
Una identidad de país se construye en el tiempo, y se nutre de infinidad de elementos sociales, culturales, políticos, históricos, ambientales, etc... De ninguna manera es imperioso un signo visual o “marca”. Sí es necesario generar programas o sistemas que posibiliten la coherencia en la comunicación visual de las regiones.
Los programas de diseño de imagen corporativa, como constructores de elementos identitarios, funcionan de manera mucho más apropiada cuando se encuentran involucrados, forman parte o están incluidos, formal o informalmente, en algún tipo de plan estratégico.
Es imperioso entender que la “construcción de identidad de región” no significa “aplicación de maquillaje”, sino que es una búsqueda de elementos identitarios con cualidades y atributos tangibles e intangibles, que el receptor decodificará y asignará significado
Es innegable que existen ciertas matrices simbólicas que actuando en forma autónoma pueden funcionar de cimientos de una conciencia cultural regional. Porque aún cuando pareciera que los intereses individuales prevalecen sobre los de la sociedad, no todo esta perdido. Donde la competencia y la insolidaridad responden solo a satisfacer placeres egocéntricos, donde los arquetipos culturales ya no tienen cabida, donde el grado de saturación y consumo han llegado a niveles asombrosos, se vislumbra en el horizonte un futuro, por lo menos diferente. Puesto que hoy, como contrapartida a un bombardeo desproporcionado, de una cultura unificadora desde los medios de comunicación, existe a partir de las sociedades, una tendencia a recuperar la memoria como forma de estructurar discursos identitarios válidos. Y esa memoria recupera de alguna manera el respeto cultural y ambiental que aquí, como parte comprometida de la sociedad, estamos reclamando.

A modo de conclusión
En la coyuntura que nos toca vivir, se hace imprescindible entender que los problemas ambientales no son un peligro lejano sino una realidad cotidiana.
Debemos trabajar cultural y ambientalmente en forma responsable, asumiendo el compromiso de prever los comportamientos futuros de los productos de diseño.
Es necesario trabajar interdisciplinariamente para construir en forma coherente y de manera constante la identidad regional, reconociendo el proceso de glocalización como forma de avance y crecimiento de nuestra sociedad.
Es preciso diseñar para el cambio, evitando sumarse al facilismo marcario que nos determina la sociedad de consumo, trabajando con el planteo de “como queremos vernos” y no el “como queremos que nos vean”.
Es imperioso pugnar por proyectos regionales que incorporen elementos que forman parte de nuestro patrimonio heredado, entre los que se encuentra el patrimonio ambiental, aprendiendo a ver el mundo con una visión Latinoamericana y no seguir viendo a Latinoamérica desde el punto de vista de la mundialización.
No podemos dejar de tener en cuenta los recursos ambientales y las diversas formas de entenderlos y aprovecharlos, practicando la recuperación de elementos de culturas que han tenido un enorme compromiso con nuestro medio ambiente y con nuestra tierra. Buscar en el pasado para construir el futuro. Debemos lograr imaginarnos un ámbito donde lo regional y lo autóctono forme parte fundamental del quehacer cotidiano.
La búsqueda de un diseño auténticamente nuestro, permitirá la evolución del componente aborigen, asegurando su presencia como elemento indiscutido de nuestra identidad.
Felizmente culturas que han nacido y crecido en esta tierra durante miles de años han podido mantener en gran parte sus estructuras básicas. Escondidas o sepultadas han permanecido en aparente silencio por más de cinco siglos. Es nuestra tarea no sólo sacarlas a la luz, sino también darles nueva vida, ligándolas al presente.
Para quienes consideran que el trabajo de reelaboración de la gráfica indígena es un acto irrespetuoso hacia las culturas aborigenes, digo, que mi criterio es exactamente lo opuesto. Considero que es una forma de revalorar culturas que han tenido un gran compromiso con nuestra tierra y que por supuesto no podemos considerar muertas.
Creo que deben existir distintos tipos de respeto. Respeto hacia los muertos donde se involucra congoja, silencio, estatismo...; Respeto hacia los vivos, que involucra alegria, afecto, movimiento y cambio...
Si consideraramos muertas a las culturas indígenas, solo podrían ser mostradas en los museos. Mientras que si las consideramos vivas, podemos, luego de un exaustivo analisis para descubrir sus significados, sus parametros y sus reglas, modificarlas, reelaborarlas y darles nuevamente sentido.
Y no se trata de querer revivir la magia y los mitos antiguos, se trata de recobrar su respeto por el medio ambiente. Se trata "de recobrar el orgullo por lo que sí fueron nuestras primigenias civilizaciones. Porque eso da confianza, da seguridad, da dignidad, da independencia, da imagen y da identidad” (Isaias Peña Gutierrez. -Colombia-).
Finalmente, la propuesta aquí planteada, pretende, desde el diseño, trabajar la temática de la identidad de Nuestra América buscando una respuesta a la pregunta que como latinoamericanos debemos hacernos, respecto a, si nos convertimos en engranajes del mercado internacional, incorporándonos en forma acrítica al inevitable proceso de globalización o si construimos una verdadera alternativa de desarrollo, defendiendo incuestionables valores culturales y ambientales que nos identifican como pueblo.
No podemos ser cómplices de los agentes de la deculturación. Por lo tanto no debemos renunciar a la responsabilidad que nos compete como diseñadores, para dar respuestas y soluciones de diseño, comprometidas con el medio ambiente, la sustentabilidad y la identidad de región.
Dice Eduardo Galeano: “Somos lo que hacemos, y sobre todo, lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

Eduardo Gabriel Pepe

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Comentarios(7) »

  1. Aida Villarreal — 06-02-2008 - 20:34:50 GMT 8

    Hola me interesa mucho tu artículo. He tenido experiencia similar en cuanto al contacto con algunas comunidades indígenas mexicanas como los Huicholes, soy diseñadora gráfica (UAM Azc) y me desarrollo en el area de la comunicación. Recientemente terminé una maestria en estéticay arte y estoy haciendo mi tesis en relación a tu ponencia. Me gustaria saber más de Alebrije y estar en comunicación.
    Saludos Aida Villarreal

  2. Gonzalo J. Alarcón V — 14-05-2008 - 11:34:35 GMT 8

    Hola Aida

    Uno de los co-autores del libro es Luciano Segurajauregui y lo encuentras en la UAM-Azc. Su correo es sal@correo.azc.uam.mx. Yo -que soy co-autor con Luciano- me encuentro actualmente en UAM cuajimalpa y mi correo esta arriba. Si quieres nos ponemos de acuerdo y un dia platicamos.

    Saludos

    Gonzalo

  3. EDUARDO AGUIRRE AGUIRRE — 27-06-2008 - 22:24:53 GMT 8

    Hola Eduardo

    Quiero felicitarte sobre tu presentación esta muy interesante.

    En la actualidad estoy iniciando con un proyecto de investigación que quiero enfocarla hacia el "Diseño Industrial Sustentable".

    Soy profesor de la Universidad Autónoma de Guadalajara de la carrera de Diseño Industrial y me gustaría poder ponerme en contacto contigo para poder apoyarme en tu experiencia.

    Gracias

    Eduardo

  4. Luis Roman Rivera — 23-09-2008 - 05:04:11 GMT 8

    Hola Eduardo... Soy Luis Román Rivera, audiovisualista por aca al sur del continente.. hace un tiempo estoy estudiando asuntos relacionados con con tus temas.. me intersan, sobre todo, el rescate de las redes de comunicacion y comercio de las culturas pre-hispanicas, su sustentabilidad economica, cultural y religiosa.
    Me encantaris poder comunicarme contigo mediante mail y conversar algunas ideas ...
    Gracias...
    te dejo mi correo: luti05@gmail.com

  5. maggie — 10-12-2008 - 10:25:58 GMT 8

    Hola como estan soy estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad de Guadalajara y próxima a egresar. Encontre esta página por que mi tesis aborda el diseño sustentable pero me he topado con una gran limitante bibliografica acerca del tema y les pediría me sugirieran algunos buenos libros , hace poco termino la FIL y solo he encontrado dos titulos.

    Muchas gracias

  6. Chris — 20-08-2009 - 03:29:04 GMT 8

    Hola Eduardo, Muchas Felicidades por tu proyecto me parece de lo más interesante. Todo lo que nos rodea es diseño así que tenemos que hacer algo por ayudar a mejorar nuestra calidad de vida.
    Soy diseñadora gráfica y actualmente de nuevo ingreso en la maestría de Artes Visuales y mi temática es acerca del "Diseño Gráfico Sustentable". Me interesa vincular al proceso creativo del Diseño Gráfico con la Sustentabilidad a través de un enfoque ético y ecológico para contribuir al respeto por la naturaleza.
    Me gustaría que me sugieras fuentes bibliografías o en su caso podemos charlar de alguna forma respecto al tema.
    Acabo de checar la página de la UAM y me di cuenta que tendrán un foro HACIA LA SUSTENTABILIDAD 2009 no sé si tu estes involucrado o si sabes algo al respecto.

    Saludos y gracias de antemano.

  7. ALVARADO ROMERO MARIA DEL CARMEN — 29-10-2009 - 03:33:39 GMT 8

    SALUDOS DESDE PUEBLA

    ANTES QUE NADA LES FELICITO POR EL ARTICULO RESULTO DE MI TOTAL AGRADO PUES ES INTERESANTE PARA EL MOMENTO QUE ESTAMOS VIVIENDO Y EN QUE REALMENTE CREO QUE TODOS NOS ESTAMOS EMPEZANDO A INVOLUCRAR; EN ESTE MOMENTO ESTOY POR TERMINAR MI LICENCIATURA EN LA CARRERA DE DISEÑO Y MI TESIS ABORDA EL TEMA DE DISEÑO Y SUSTENTABILIDAD, PERO AL IGUAL QUE MUCHOS AQUI ME ENCONTRADO CON ALGUNOS PROBLEMAS DE INFORMACIÓN, ME ENCANTARÍA PODER HABLAR CONTIGO SOBRE EL TEMA Y ACLARAR ALGUNAS DUDAS TE DEJO MI CORREO Y ESPERO NOS PODAMOS COMUNICAR
    dis_alvarado@yahoo.com.mx MIL GRACIAS.

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